Fútbol.Vida

Actualizado: 28 de abr de 2019


Lejos de introducirme en la teoría de los sistemas dinámicos, la complejidad, la física cuántica o la biología que Capra me inyectó en vena pasados mis años de universidad, voy a centrarme en el todo: la vida. Y dentro de ese todo, como un componente más de la inextricable red de la existencia, que no se separaría de ella si no fuera por este paradigma cartesiano heredado hace tan poco por el hombre (solo unos siglos), pero con semilla de única de verdad durante tanto tiempo para mis contemporáneos (un poquito para adelante, también, y un poquito para atrás), aparece el fútbol (porque, si es parte de la vida, y la vida es como el fútbol, el fútbol, entonces, es como la vida, ¿no?). Un fractal que al hacerse macroscópico se advierte como un conglomerado que compone nuestra existencia. Ya te digo, como la vida misma.


El fútbol ha sido el leitmotiv de mis 37 años de vida con algunos "vértices del tiempo" que han tocado para siempre esta historia personal: el primer balón que recuerdo, el regalo del uniforme de mi equipo, ese partido en el cole, el equipo federado con el que empecé a competir, mi debut en una cantera de élite, el gol con el que me estrené en División de Honor juvenil, mi inicio como jugador en categoría nacional, mi comienzo como entrenador, el equipo profesional que me dio la primera oportunidad, el día en que me sentaba, por fin, en un banquillo de la Primera División española, el estreno en Champions League, la primera visita al Bernabéu como rival, mi primer derbi de Sevilla...Una historia personal (cada uno tendrá la suya) que me ha traído hasta aquí con un bagaje, el mío, y que, como la vida, ya no existe, pues el único tiempo del que disponemos, el ahora, es un presente continuo donde la única realidad es este teclado y estas líneas que te escribo. Un ahora que no sabe de futuros (pues no existen, son solo imaginación) y al que no le vale el pasado (pues se ha desvanecido, más que "como lágrimas en la lluvia", como hierba en la base del taco de mi bota). Y así, desde este ahora, me presento para sumar en tu vida, en tu bagaje propio, en tu única y genuina historia personal.


A la vida no le vale lo que hayas sido ni le interesa lo que serás. Eso te saca del foco, te saca de tu Ser (eso le interesa solo al Ego). El fútbol es, como la vida, inexorablemente extremo en este aspecto. Igual que carece de memoria, te perdona lo pasado; igual que olvida un éxito, te pone las herramientas a disposición de tu alma para crear el presente que será la estructura del futuro. Y ahora, lo que toca, es volver a empezar. Después de dos años sin trabajar (la última experiencia fue en el Real Betis Balompié en la temporada 2016-2017), el presente exige, otra vez, como cada vez que he vuelto a empezar en la vida, pasión y meta, emoción y camino. Volver a exponerme a nivel social es un nuevo comienzo. De ahí esta web; de ahí, este blog. Sentar la base para un nuevo equipo, con otras motivaciones, otras capacidades y, sobre todo, otro David, es lo que toca. "Volver a empezar, de nuevo, contigo o sin ti", como diría aquel. Volver a empezar. De nuevo, estoy aquí. Con vocación de servicio, siempre, poniéndome a disposición de los demás para sumar en su existencia (¿hay, acaso, algo que sacie más al alma, y por lo que merezca la vida ser vivida, que eso?); con vocación de compartir, de crear y de dejar salir al Ser, pero sin el objeto de estar. Eso será una consecuencia. Y sin hacer por hacer: si se es, todo fluye, soltando el pasado y dejando entrar a lo nuevo.


Deseo que este sea un punto de encuentro de profesionales y aficionados, de jugadores y técnicos. Un sitio para vivir esta parte de la vida que es el fútbol, pequeña muestra del todo. Maestro, sin duda, si se le presta atención.



Mucho amor (A), mucha vida (V) (y mucho fútbol-F-).








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