Otoño en el Medio Oriente

No es mi pretensión hacer un diario de viaje. Ni siquiera un semanal, aunque escriba cada seis o siete días. Mis redes sociales vierten fútbol profesional por los poros y este blog, al que incluyo dentro de las mismas, aporta una pizca de opinión que, en las propias redes, por el rigor que le doy a sus contenidos, no tiene cabida. Por eso me gusta la introspección que me permito, aunque no siempre tenga tanto seguimiento. Es mi rinconcito. Te invito a que me propongas cosas. Temas. El caso es que, sin querer ser ese diario, en estos momentos de mi vida, el día a día condiciona más si cabe lo que escribo. No creas que no le doy vueltas para tocar el fútbol desde diferentes prismas…


La vida del entrenador no deja de ser más o menos igual en todos lados. Aquí, en concreto, no hago cosas diferentes a las que hacía en Málaga, Sevilla, Atenas, Coruña, y menos aún en Dubái, con unos horarios prácticamente iguales. Al final, el condicionamiento de contenidos y horarios tienen al fútbol como culpable. Aquí se entrena por la tarde, por el calor. Amanece a las cinco y media de la madrugada y hasta las cinco y media de la tarde no se empieza a poner el sol (por cierto, qué atardeceres… ¡Y qué lunas! Sigo). Las temperaturas oscilan entre los treinta y tantos y cuarenta grados de media, y es el otoño el que empieza a suavizar el extremo clima que hornea nuestros cuerpos cuando andamos por la calle en pleno día. Ahora, por fin, empieza a poderse entrenar más temprano; por las mañanas, eso sí, las dobles sesiones se pueden materializar a través de trabajo en gimnasio e indoor. Las instalaciones son magníficas. Contamos con canchas de las mejores calidades para la práctica de cualquier actividad, desde la natación hasta el baloncesto… Si vamos al rendimiento deportivo en concreto, el gimnasio y su entorno es del máximo nivel.


Habrá semanas con más “chicha” que otras para alimentar el artículo del blog. Esta, en concreto, ha tenido un microciclo más de pretemporada (el tercero ya) como protagonista, así como contingencias únicas de una cultura diferente. La pretemporada marcha, y el equipo entrena a un nivel muy alto. Estamos muy contentos. Va siendo cada vez menos noticia el ritmo alto y las tareas con especificidad y contenido neto. Es mi deseo compartir contigo en redes ideas y tareas. Déjame darle una vuelta. Por ahora es deseo, no promesa; en cuanto a lo humano, hemos vivido la pérdida del Emir del país. Un hecho doloroso para esta nación y para la gente que nos acoge, nos da trabajo y comparte su vida con nosotros. Tres días de luto nacional nos han obligado a parar y a sentir con quietud y en casa el dolor de nuestros compañeros. Todo mi ánimo y mi energía para la gente de Kuwait.


Hoy me parecía interesante, a raíz de todo esto, reflexionar acerca de cómo nos adaptamos rápidamente a los contextos en los que nos toca vivir y cómo los hacemos nuestros. No llevo ni un mes en Kuwait City y este es mi hogar ya. Solo veo cosas a destacar a nivel social, humano, cotidiano y laboral. Quizás esa sea la clave para estar a gusto en los sitios, para poder disfrutar de la vida. La aventura no ha hecho más que empezar y yo ya siempre diré que viví en Kuwait y que las cosas allí son así o asá… La familia en Madrid, la casa en Málaga, aquellos a los que quieres desperdigados por ahí… Se echan de menos muchas cosas, y la soledad es una compañera bastante siesa a veces. Ya habrá momento de saborear la tierra de uno (o de los que uno quiere) cuando toque. Ahora este desierto es mi casa. Identificarse con un lugar, sin neurosis, siempre es buen síntoma. El otoño empieza bien este año, con aroma de verano. Es lo que tiene el Medio Oriente.


Que tengas una feliz semana.


Mucha Vida. Mucho Amor. Mucho Fútbol




Autumn in the Middle East


It is not my intention to keep a travelogue. Not even a weekly one, even if I write every six or seven days. My social networks pour professional football through the pores and this blog, which I include in them, provides a bit of opinion that, in the networks themselves, for the rigor I give to its contents, has no place. That's why I like the introspection that I allow myself, even though I don't always have so much follow up. It is my little corner. I invite you to propose things to me. Themes. The fact is that, without wanting to be that diary, at this moment in my life, the day-to-day conditions, even more, condition what I write. Don't think that I don't think about writing about football from different prisms...


The life of the coach is more or less the same everywhere. Here, in particular, I don't do things differently from what I did in Malaga, Seville, Athens, Coruña, and even less so in Dubai, with practically the same schedules. In the end, the conditioning of contents and schedules have football as a culprit. Here you train in the afternoon, because of the heat. The sun rises at five-thirty in the morning and it is not until five-thirty in the afternoon that the sun begins to set (by the way, what sunsets... And what moons! I continue). Temperatures range from thirty to forty degrees on average, and it is autumn that begins to soften the extreme weather that bakes our bodies when we walk down the street in the middle of the day. Now, finally, it is possible to train earlier; in the mornings, however, the double sessions can be materialized through work in the gym and indoors. The facilities are magnificent. We have courts of the best quality for the practice of any activity, from swimming to basketball. If we go to the sport performance, in particular, the gym and its environment are of the highest level.


There will be weeks with more "chicha" than others to feed the blog article. This one, in particular, has had one more pre-season microcycle (the third already) as a protagonist, as well as unique contingencies of a different culture. The preseason is going on, and the team is training at a very high level. We are very happy. The high pace and the tasks with specificity and net content are becoming less and less news. It's my desire to share ideas and tasks with you in networks. Let me give it a spin. For now, it's desire, not promise; as far as the human side is concerned, we have lived through the loss of the Emir of the country. A painful event for this nation and for the people who welcome us, give us work, and share their lives with us. Three days of national mourning have forced us to stop and feel with quietness and at home the pain of our comrades. All my encouragement and energy to the people of Kuwait.


Today I found it interesting, in the light of all this, to reflect on how we quickly adapt to the contexts in which we live and how we make them our own. I have not been in Kuwait City for even a month and this is my home now. I only see things that stand out on a social, human, daily, and work level. Perhaps that is the key to being comfortable in the places, to be able to enjoy life. The adventure has only just begun and I will always say that I lived in Kuwait and that things are like that there... The family in Madrid, the house in Malaga, those who you love scattered around... You miss many things, and loneliness is a pretty bad companion sometimes. There will be time to savour one's own land (or that of one's loved ones) when it is time to play. Now, this desert is my home. Identifying with a place, without neurosis, is always a good sign. Autumn is starting well this year, with the aroma of summer. This is what the Middle East has.


Have a happy week.


Lots of life. Much Love. Lots of Football

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