Vamos cerrando

Actualizado: mar 7

Voy a ver si soy capaz de hacer síntesis de este año en menos de cinco minutos de lectura. Dice la revista "Time" que 2020 ha sido el peor año de la historia... Cuando lees el artículo encuentras la justificación, aunque sea, con los datos en la mano, imposible estar de acuerdo. Es obvio que los que vivieron las grandes catástrofes de los últimos tiempos (las dos últimas grandes guerras, la gran depresión, o las pandemias mundiales del siglo pasado, por poner tres ejemplos) son ya muy mayores o no están entre nosotros ¿Y? Como tienden los medios y redes de información de toda índole en estos tiempos modernos, caemos en querer marcar hitos antes incluso de que estos se hayan convertido en referencia de nada, ni para los que estamos, ni para los que vendrán. Los que se fueron, con las cifras que manejamos, creo que tampoco aceptarían la sentencia de la revista.


Las cosas son como son y de nosotros depende darle un cariz u otro. Para mí, este 2020 ha sido tan desagradable como para cualquiera que haya vivido la situación que hemos vivido en España, pero, de la incomodidad de no hacer lo que uno desea en el momento que quiere, a perder vidas, hay un trecho que, por suerte, yo no he tenido que recorrer en mi entorno cercano. Repasando lo vivido, que se me ha hecho más largo de lo habitual, por cierto, me reafirmo con más razones, si ya cabía, en la idea de dejar de querer controlarlo todo.


Hoy es 21 de diciembre. Hace un año disputaba con el Málaga CF la posibilidad de acercarnos a los puestos de play off de ascenso a la Liga Santander el día en que nos daban las vacaciones de Navidad; hoy disputo la penúltima jornada de una liga de clasificación en un lugar de Oriente Medio sin tener vacaciones por una Navidad que, en este país en el que vivo, Kuwait, no se celebra. Aquella, la de 2019, entre la capital de la Costa del Sol y Torrejón de Ardoz, con mi familia y amigos, y plena movilidad (nadie se planteaba eso en aquel momento), ha cambiado 365 días después por un final de año y comienzo del próximo sin familia y expatriado. La situación que mi mente dibujaba en un futuro cercano hipotético en aquellos momentos se situaba en las antípodas de donde hoy, en efecto, ha mostrado encontrarse (vamos, que esta no existía, sin más). ¿Qué sentido tiene el hacer planes? Ni por asomo imaginé (ni tú, ni nadie) lo que vendría casi tres meses después. Mi cabeza quería seguir su camino, lo que proyectaba acerca de mi situación personal, profesional y social. Tranquilo, David. Ya se encarga la vida de pararte si te embalas. Con este antecedente, para dentro de tres meses mejor no apostar por nada.


Sería popular hacer una reflexión final sobre lo que he aprendido, pero tengo que reconocer que cualquier aprendizaje en este sentido tiene un impacto vano, aunque el mero hecho de tomar conciencia de ello abra una nueva huella en mis itinerarios neuronales. No sé si servirá para la próxima, o para más adelante, pero bueno, ahí queda (ya veremos cuándo me será útil). Después de este caótico 2020 y de tanto cambio, tanto frenazo, tanta angustia por la salud y por el futuro, sigo planificando como si la realidad que ahora vivo fuera a seguir una línea continua y progresiva, acorde a una progresión continua y lineal propia, que tiene sentido en mi mente, marcada por mi percepción, mis creencias o mis sueños.


Qué iluso. Prometo, el año que viene, en estas mismas líneas, comparar lo que haya pasado en 2021 con lo que tenía ilusión por que pasara en estos días que ponen fin al 2020. Y prometo ser honesto. En estos momentos, realmente, solo apostaría a una cosa: a que no acierto ni de coña.


Que tengas unas felices fiestas y un final de año maravilloso. Hasta el año que viene.


Mucha Vida. Mucho Amor. Mucho Fútbol




Closing up


I will see if I can make a synthesis of this year in less than five minutes of reading. Time magazine says that 2020 has been the worst year in history... When you read the article you find the justification, even with the data in hand, impossible to agree with. It is obvious that those who lived through the great catastrophes of recent times (the last two great wars, the great depression, the world pandemics of the last century) are now very old or are not among us. As the media and information networks of all kinds tend to do in these modern times, we fall into wanting to set milestones before they have even become a reference point for anything, either for those of us who are here or for those who will come. Those who left, with the figures we are dealing with, I believe that they would not accept the magazine's judgement either.


Things are as they are and it is up to us to give it a face or another. For me, this 2020 has been as unpleasant as for anyone who has experienced the situation we have lived in Spain, but from the discomfort of not doing what you want to do at the time you want to lose lives, there is a stretch that, fortunately, I have not had to travel in my immediate environment. Reviewing what I have experienced, which has taken longer than usual, I reaffirm with more reasons, if possible, the idea of no longer wanting to control everything.


Today is 21st December. A year ago I disputed with Malaga CF the possibility of getting closer to the play-off places for promotion to the Santander League on the day that we were due to have the Christmas holidays; today I am disputing the penultimate round of a qualifying league in a place in the Middle East without having a holiday because of a Christmas that, in this country where I live, Kuwait, is not celebrated. That Christmas, the one in 2019, between the capital of the Costa del Sol and Torrejón de Ardoz, with my family and friends, and full mobility (nobody was thinking about that at the time), changes 365 days later for a year-end and the beginning of the next one without family and expatriate. The situation that my mind was drawing in the near future at that time was at the opposite end of the spectrum from where it is today (I mean, it just didn't exist). What is the point of making plans? Not by a long shot did I (or you, or anyone else) imagine what would come almost three months later. My head wanted to follow its path, which projected onto my personal, professional and social situation. Don't worry, David. Life takes care of stopping you if you pack up. With this background, for three months from now it's better not to bet on anything.


It would be popular to make a final reflection on what I have learned, but I have to recognise that any learning in this sense has a futile impact, even if the mere fact of becoming aware of it opens up a new imprint on my neural pathways. I don't know if it will be useful for the next one, or for a later one, but it's there (we'll see when it will be useful). After this chaotic 2020 and so much change, so much slowing down, so much anxiety about health and the future, I continue to plan as if the reality that I am living now were going to follow a continuous and progressive line, according to a continuous and linear progression of my own, which makes sense in my mind, marked by my perception, my beliefs or my dreams.


What an illusion. I promise, next year, along these same lines, to compare what happened in 2021 with what I was hoping would happen in these days that are ending 2020. And I promise to be honest. Right now, I would really only bet on one thing: that I am not even close to being right.


I wish you a merry Christmas and a wonderful New Year. See you next year.


Lots of life. Lots of Love. Lots of Football



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